Diana Quer

Diana Quer

El alma rota de las españolas

2018, Jan 03    
Teresa Algarra

Una más, compañeras. Una más a la larga lista de mujeres que creyeron en la sociedad, creyeron en los hombres, creyeron que podrían ser libres. Confió en salir de casa, confió en ir a una fiesta, confió en volverse sola.

Creyó, creyó, creyó.

Confió, confió, confió.

Hoy no hay palabras. No hay palabras porque su voz fue silenciada, sus gritos fueron ahogados y su luz fue apagada. Hoy, no hay vida. No hay vida no sólo en el cuerpo de Diana, sino que no hay vida en su familia, en sus amigues. No hay vida en su calle, en su pueblo. No hay vida en cada pedazo de alma que las mujeres tenemos dedicado a otras, a la sororidad. A la empatía. Al “esa pude haber sido yo”. Al “ayer también me acosaron por la calle”. Al “yo también llevo las llaves en la mano a modo de arma”. Al “yo también tengo miedo”.

Hoy, todas somos Diana cuando volvemos a casa. Mañana, todas podríamos ser Diana cuando no llegó a casa.

Descansa, compañera, porque tu pérdida no será una causa perdida. Porque pasado mañana, todas llegaremos a casa.